Apenas tuve tiempo

de sopesar las consecuencias.

Una maleta incompleta,

dos camisas arrugadas. Un avión

que aterriza de improviso.

Un amor inolvidable.

Sólo sé que París,

me recibió con lágrimas en los ojos.

Hacía tantos años

que no escuchaba tu dulce acento

que en un sólo segundo de lucidez

decidí ser feliz a tu lado.